El ocaso de Hach Ahmed, por Salamu Hamudi

Hach Ahmed

En su red social de twitter se define como uno más de tantos que luchan por una causa justa. Hach Ahmed (Dajla, 1960), ese político saharaui, de verbo conciso y trabajador innato, ha desandado en menos de un lustro todo un periplo que con tesón, abnegación y pocos recursos le aupó al Olimpo de la diplomacia saharaui, una gesta que el propio Marruecos, muy a su pesar, le llegó a reconocer, a tenor de la revelación de algunas valijas diplomáticas de sus legaciones en Latinoamérica. Con memoria de elefante y una destacable elegancia dialéctica, pasó de ser ‘uno más’, a convertirse en el imaginario colectivo de su pueblo en un ‘un paria más’.

¿Qué motivó esa metamorfosis de Hach?

Los que le conocen bien le describen como un amigo fiel, amante de la vida bidan, culto y de una envidiable piedad filial. Licenciado en Historia en el País Vasco, Hach Ahmed ocupó, desde que comenzó el conflicto saharaui, varios puestos diplomáticos y ministeriales, hasta que su vida política, al menos en lo público, entró en una deriva al presentar su dimisión como ministro de Cooperación de la RASD en 2012, un gesto que le granjeó una inusual admiración entre la población, motivada por el hecho de ser una decisión sin parangón en la hermética política del Polisario, a la par que agasajaba los sectores más críticos con el movimiento saharaui.

Pero no sería hasta 2015 cuando abandona definitivamente el Polisario por “desavenencia con sus dirigentes”, y a la espera de “tiempos mejores”. La aureola del personaje político se agrandaba aún más, conservando la figura del responsable crítico, rebelde y honesto ante su pueblo, que culmina con una carta abierta en víspera del XIV Congreso del Polisario, donde no reparó en acusar directamente a la Organización de estar capitaneada por “corruptos, totalitarios, nepotistas y de jerarquía tribal”. Hach Ahmed, molesto con algunos dirigentes- y en eso pueda que tenga razón- declaraba una guerra sin cuartel al Polisario.

A partir de aquí, Hach Ahmed entraba en un territorio bastante resbaladizo que deja mucho a la confusión. En una sociedad sensible y sufrida, criticar al Polisario es sinónimo de felonía a los principios por los que un pueblo siga aún luchando, y con un enemigo que no escatima esfuerzo alguno en romper esa unidad saharaui en torno a la libertad e independencia del Sahara Occidental. A día de hoy, desafortunadamente, no cabe distinción entre el líder y su gestión. La gama de grises se difumina, y algunos actuales dirigentes saharauis corren tupido velo sobre sus ineptas y escandalosas actitudes, acusando, a quienes de buena fe protestan, de estar en contra del proyecto en general, y así fulminar a los adversarios y emprender una auténtica caza de brujas. Y aquí, Hach Ahmed fue defenestrado impetuosamente, de tal forma que se le privó hasta de su pasaporte saharaui.

Tal vez fruto de la desesperación y de ajuste de cuentas entre Hach Ahmed y algunos responsables, el pueblo saharaui, sin darse cuenta, comenzaba a perder a un hijo y a un gran político que consagró toda una vida por su gente, y cuya estirpe ya forma parte de ese mosaico de saharauis inmortales. Pero a la vez, Hach Ahmed, de forma inconsciente, o eso quiero entender, empezó a cavar su propia tumba como dirigente, y adoptó aquella frase de ‘ma yaibitni legzana’, o lo que es lo mismo ‘no pinto nada’ en el Polisario. A partir de aquí su bicicleta política y personal quedaba sin frenos.

A finales de 2017, junto con un grupo de exdirigentes saharauis, se convierte en portavoz de la alicaída Iniciativa Saharaui por el Cambio (ISC). Un movimiento, que no renuncia su pertenencia al Polisario, sino que se autodefine como un sector crítico, que preconiza el cambio y denuncia los males del Polisario. Hach Ahmed, a través de sus intervenciones, va descubriendo sus propias cartas. Si los integrantes del ISC de habla árabe denunciaban corrupción y mala gestión del Polisario, él iba más allá, y acusaba a su antigua organización de “crímenes y violaciones de DDHH”. E incluso en varias entrevistas elogiaba de forma indirecta la autonomía marroquí para el Sahara Occidental. Demasiados guiños hicieron que la propia ISC empezase a tambalearse sin que surtan efectos sus nimias aportaciones. Luego vino la cascada de bajas en sus filas.

Ante la falta de progreso y la nula presencia del ISC en la vida de los saharauis, nuestro protagonista decide finalmente crear un nuevo partido/movimiento con claras pretensiones de revalidar la legitimidad del Polisario como representante de todo el cuerpo saharaui. Una línea rojo. “Las ideas y las épocas cambian y se adaptan entre sí, abrazar postulados más moderados es una actitud irreprochable y merece todo el respeto”, llegó a escribir en una ocasión, en contraposición del ‘radicalismo’ del Polisario.

Comienza así, a principios del 2020, la andadura del ‘Movimiento Saharauis por la Paz’ (MSP), formada por una amalgama de saharauis de bajo perfil, e incluso de algunos repudiados socialmente, cuyo primer secretario es Hach Ahmed. Hastiado de la falta de “cien veces pospuesto y frustrado debate interno de Polisario”, el exdiplomático pretende nada y guardar la ropa con el nuevo proyecto, que a buen
seguro tendrá un éxito relativo en los próximos meses e incluso años, a pesar de los análisis a vuelapluma que le auguran una muerte prematura.

Hach Ahmed cree contar con una baza, la de ser ese actor capaz de dar una salida a un conflicto que se halla en un sempiterno impasse. Y precisamente el órdago de MSP suena atractivo para ciertos países, fuerzas políticas, organizaciones internacionales, etc.…. implicados en esa cuestión que dura ya más de 40 años, lo que sin duda será un incordio para el Polisario. No obstante, ese trance será efímero, a razón de que el Polisario es una organización consolidada y que apuesta por la paz y la estabilidad, y eso es un valor seguro y creíble, lejos de aventuras cosméticas y errantes.

Pero esa baza de Hach Ahmed, es a la vez su propio ocaso. Lástima que sea víctima de ajuste de cuentas de algunos dirigentes sin escrúpulo del Polisario, pero también es una pena el precipitarse y pecar de cierta arrogancia intelectual defraudando a sus amigos, a sí mismo y a su pueblo, chapuceando en las cloacas del enemigo. Con la libertad y la autodeterminación del Sahara Occidental no se juega. Nadie sobra, pero el Polisario es un principio sagrado que no está ligado a líderes ni al tiempo. Es el pueblo. Es nuestro destino.

Salamu Hamudi,
Periodista saharaui.
salamu_1986@yahoo.es

Resumen
El ocaso de Hach Ahmed
Título
El ocaso de Hach Ahmed
Descripción
El periodista saharaui, Salamu Hamudi en este artículo hace un recorrido de la trayectoria del ex diplomático del Frente Polisario Hach Ahmed
Autor

¿Nos ayudas a difundir el artículo?

¿Quieres suscribirte a nuestra lista de correo?

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Search in posts
Search in pages
Scroll Up Ir al contenido