El primer país del mundo que reconoce a Estados Unidos de América

Obama con Mohamed Abdelaziz, el presidente de la República Saharaui. 10/12/2013, en el Nelson Mandela Memorial. Johannesburgo, Sudáfrica.

Actualizado el lunes, 18 enero, 2021

Fotografía del ex presidente Obama con Mohamed Abdelaziz, el presidente de la República Saharaui. 10/12/2013, en el Nelson Mandela Memorial. Johannesburgo, Sudáfrica.

Por Haddamin Moulud Said

En infinidad de veces hemos leído y oído que el primer país del mundo en reconocer a Estados Unidos de América es Marruecos. Esta afirmación, incluso, ha sido utilizada como argumento para fundamentar determinadas decisiones políticas de gran trascendencia política y jurídica.

¿En qué se basa esta afirmación? ¿Hasta qué punto es cierta esta afirmación?¿Exactamente qué es lo que ocurrió?

Veamos un poco de historia.

La propaganda marroquí data ese hecho en fecha 20 de diciembre de 1777. Pero en esa fecha lo único que hizo Marruecos, fue autorizar a los barcos que navegaban bajo bandera estadounidense a entrar libremente en los puertos marroquíes.

El sultán berberisco Sidi Mohamed Ben Abdullah, (gobernó de 1757 a 1790) ante la asfixiante situación económica y política, donde apenas podía mantener una aparente estabilidad parcial entre las tribus marroquíes que mantenían largas luchas fratricidas, no podía seguir confiando en su ejército la facultad de recaudar impuestos porque las tribus marroquíes acataban cada vez menos la autoridad del sultán.

Ante una situación interna tan acuciante, el sultán creyó ver en el comercio marítimo una nueva forma de obtener ingresos. De hecho fue él quién construyó el puerto de Mogador (actual Essauira), en 1765, contratando para ello a arquitectos franceses, para facilitar el comercio como fuente de ingresos regular e independiente de un ejército que cada vez más perdía autoridad en amplias partes del sultanato.

Y en ese afán de atraer el comercio, el 20 de diciembre de 1777, el sultán decretó que los barcos estadounidenses podían entrar libremente en los puertos marroquíes. Eso fue todo el reconocimiento que la goebbeliana propaganda marroquí ha repetido miles de veces hasta convertirlo en un acto formal de reconocimiento de Marruecos hacia Estados Unidos de América.

El 4 de julio de 1776, se adopta la Declaración de independencia y Estados Unidos se convierte en un Estado soberano.

Desde diciembre de 1776, Benjamin Franklin representaba a USA en Francia de forma informal. Las colonias americanas lo habían enviado a Francia para recabar apoyo económico y político para el sostenimiento de la guerra de independencia contra el Reino Unido. Igualmente se habían enviado otros emisarios hacia otras potencias europeas. Pero el 6 de febrero de 1778, Francia y los incipientes Estados Unidos de América firmaron el Tratado de Amistad y Comercio. Y esa firma convierte a Francia en el primer país en reconocer formalmente a USA.

El 29 de septiembre de 1779, Estados Unidos designa oficialmente al diplomático John Jay como su ministro plenipotenciario en España.

Por otra parte, el 16 de noviembre de 1776, los Países Bajos fueron los primeros en saludar a un barco estadounidense como si procediera de un país amigo e independiente. Curiosamente este hecho no tiene, a ojos de la goebbeliana propaganda marroquí, la trascendencia que se da a la declaración de su sultán, trece meses más tarde. De hecho, en 1782, Holanda reconoce formal y solemnemente a Estados Unidos de América como Estado Soberano y, John Adams, que más tarde se convertiría en el segundo presidente de los Estados Unidos, fue designado formalmente, ese mismo año, como ministro plenipotenciario de Estados Unidos en Holanda.

El 19 de diciembre de 1780, el jurista Francis Dana fue designado oficialmente como ministro de EUA en el Imperio de Rusia. Y, aunque nunca fue recibido por Catalina la Grande, la emperatriz de Rusia, permaneció en San Petersburgo hasta 1783.

En el Tratado de París en 1783, Reino Unido reconoce formalmente la independencia de Estados Unidos. Y más tarde, el 24 de febrero de 1785, el propio John Adams es designado oficialmente como ministro plenipotenciario de USA ante el Reino Unido.

Por su parte, las relaciones diplomáticas bilaterales entre Estados Unidos y Portugal datan de los primeros años de Estados Unidos. Después de la Guerra de la Independencia, Portugal fue el primer país neutral en reconocer a Estados Unidos. El 21 de febrero de 1791, el presidente George Washington abrió relaciones diplomáticas formales y nombró al coronel David Humphreys como ministro residente de los Estados Unidos. Los enviados posteriores recibieron el título de ministro plenipotenciario.

Tiempo más tarde, el comerciante inglés James Simpson, que por entonces era el cónsul de Rusia en Gibraltar, fue nombrado cónsul estadounidense en Gibraltar, en 1794. Y, después, en 1796 se convirtió en cónsul estadounidense en Marruecos, cargo que ocupó hasta su muerte, en 1820. Sin embargo, las relaciones diplomáticas plenas sólo comenzaron el 29 de septiembre de 1906, cuando Samuel Rene Gummeré presentó sus credenciales como embajador de Estados Unidos ante el sultán.

Volviendo a la declaración del sultán de diciembre de 1777

El sultán emitió una declaración el 20 de diciembre de 1777, anunciando que todos los barcos que navegaban bajo bandera estadounidense podían entrar libremente en los puertos marroquíes. El sultán declaró que se habían dado órdenes a sus corsarios de dejar el barco “des Americains” y los de otros estados europeos con los que Marruecos no tenía tratados -Rusia, Malta, Cerdeña, Prusia, Nápoles, Hungría, Livorno, Génova y Alemania- pasar libremente a los puertos marroquíes. Allí podían “tomar refrigerios” y provisiones y disfrutar de los mismos privilegios que otras naciones que tenían tratados con Marruecos.

Sin embargo, los funcionarios estadounidenses no se enteraron de las intenciones del sultán.
Como consecuencia de ello, el sultán repitió su declaración, el 20 de febrero de 1778. Y casi idéntica a la primera, la declaración del 20 de febrero se volvió a enviar a todos los cónsules y comerciantes de los puertos de Tánger, Sale y Mogador informándoles que el sultán había abierto sus puertos a los estadounidenses y otros nueve Estados europeos.

La información sobre el deseo del sultán de tener relaciones amistosas con los Estados Unidos llegó por primera vez a Benjamin Franklin, uno de los comisionados estadounidenses en París, en algún momento a finales de abril o principios de mayo de 1778 de manos de Etienne d’Audibert Caille, un comerciante francés de Sale, nombrado por el sultán para servir como cónsul de todas las naciones no representadas en Marruecos.

Caille escribió, en nombre del sultán, a Franklin desde Cádiz, el 14 de abril de 1778, ofreciendo negociar un tratado entre Marruecos y los Estados Unidos en los mismos términos que el sultán había negociado con otras potencias. Cuando no recibió respuesta, Caille le escribió a Franklin una segunda carta en algún momento de ese año o principios de 1779.

Cuando Franklin escribió al comité de Asuntos Exteriores en mayo de 1779, informó que había recibido dos cartas de un francés que “se ofreció a actuar como nuestro ministro en Marruecos”.

Franklin, que no mencionó las fechas de las cartas de Caille ni cuándo las recibió, agregó que las había ignorado porque los franceses le advirtieron que Caille tenía fama de no ser fiable. Franklin declaró que el rey francés estaba dispuesto a utilizar sus buenos oficios con el sultán siempre que el Congreso deseara un tratado y concluyera, “siempre que se pretenda un tratado con el sultán, supongo que algunas de nuestras provisiones navales serán un regalo aceptable y la expectativa de el suministro continuo de tales tiendas es un motivo poderoso para entablar y continuar una amistad”.

Dado que el sultán no recibió ningún reconocimiento de sus gestos de buena voluntad antes del otoño de 1779, hizo otro intento por ponerse en contacto con el nuevo gobierno estadounidense. Siguiendo instrucciones del gobernante marroquí, Caille escribió una carta al Congreso en septiembre de 1779 a cargo de Franklin en París para anunciar su nombramiento como cónsul y el deseo del sultán de estar en paz con Estados Unidos.

El sultán, reiteró, deseaba concluir un tratado “similar a los que tienen con él las principales potencias marítimas”. Se invitó a los estadounidenses a “venir y traficar libremente en estos puertos de la misma manera que lo hacían anteriormente bajo la bandera inglesa”. Caille también escribió a John Jay, el representante estadounidense en Madrid, el 21 de abril de 1780, pidiendo ayuda para transmitir el mensaje del sultán al Congreso y adjuntando una copia de la comisión de Caille del sultán para actuar como cónsul de todas las naciones que no tenían ninguno en Marruecos, así como una copia de la declaración del 20 de febrero de 1778. Jay recibió esa carta con anexos en mayo de 1780, pero debido a que no se consideró de gran importancia, no la envió ni sus anexos al Congreso hasta el 30 de noviembre de 1780.

El gobierno de los Estados Unidos envió su primera comunicación oficial al sultán de Marruecos en diciembre de 1780. Decía:

“Nosotros, el Congreso de los 13 Estados Unidos de Norteamérica, hemos sido informados de la consideración favorable de Su Majestad a los intereses de las personas que representamos, lo cual ha sido comunicado por Monsieur Etienne d’Audibert Caille de Sale, Cónsul de naciones extranjeras no representadas en el Estados de su Majestad. Le aseguramos nuestro más sincero deseo de cultivar una paz y amistad sinceras y firmes con Su Majestad y hacerla duradera para toda la posteridad. Si alguno de los súbditos de nuestros Estados llegara a los puertos de los territorios de Su Majestad, nos enorgullecemos de que recibirán el beneficio de su protección y benevolencia. Puede asegurarse de toda protección y asistencia a sus súbditos por parte de la gente de estos Estados cuando y donde sea que la tengan en su poder. Oramos que Su Majestad pueda disfrutar de una larga vida y una prosperidad ininterrumpida”.

Finalmente, el negociador designado por Estados Unidos, el Sr. Barclay salió de París el 15 de enero de 1786, y después de varias escalas, incluyendo dos meses y medio en Madrid, llegó a Marrakech el 19 de junio de 1786. Mientras que los franceses ofrecieron cierto apoyo moral a los Estados Unidos en sus negociaciones con Marruecos, fue el Gobierno español quien brindó un respaldo sustancial en forma de cartas del rey y primer ministro español al sultán de Marruecos.

Después de una cordial bienvenida, Barclay condujo las negociaciones del tratado en dos audiencias con Sidi Mohamed y Tahir Fannish, un destacado diplomático marroquí de una familia morisca en Sale que encabezó las negociaciones. Las propuestas anteriores elaboradas por los comisionados estadounidenses en París se convirtieron en la base del tratado. Si bien el sultán se opuso a varios artículos, la forma final contenía en esencia todo lo que los estadounidenses solicitaban.

Y aquí un pequeño detalle que revela la añeja relación del Majzén con la corrupción. El pobre negociador Barclay fue presionado para conceder regalos y pagar tributos al sultán para concluir el tratado. Y de ahí su célebre frase: “tenía que ofrecer a su Majestad la amistad de los Estados Unidos y recibir la suya a cambio, para firmar un tratado con él en términos liberales e iguales. Pero si para ello fuera necesario hacer regalos o pagar tributos, debo regresar sin ningún tratado”.

El líder marroquí aceptó la declaración de Barclay de que Estados Unidos ofrecería amistad pero ningún homenaje por el tratado, y no volvió a plantearse la cuestión de los regalos o homenaje. Barclay no aceptó ningún favor, excepto la promesa del gobernante de enviar cartas a Constantinopla, Túnez, Trípoli y Argel recomendando que concluyeran tratados con Estados Unidos.

Barclay y los marroquíes llegaron rápidamente a un acuerdo sobre el Tratado de Amistad y Concordia. También llamado Tratado de Marrakech, fue sellado por el Sultán el 23 de junio y entregado a Barclay para que lo firmara el 28 de junio. Además, se firmó en Marrakech el 6 de julio de 1786. Obligatorio por 50 años, el Tratado fue firmado por Thomas Jefferson en París el 1 de enero de 1787 y John Adams en Londres el 25 de enero de 1787, y fue ratificado por el Congreso el 18 de julio de 1787.

Estados Unidos estableció un consulado en Marruecos en 1797. El presidente Washington había solicitado fondos para este cargo en un mensaje al Congreso el 2 de marzo de 1795, y James Simpson, el cónsul estadounidense en Gibraltar que fue designado para este cargo, se instaló en Tánger dos años después. El sucesor del sultán Sidi Mohamed, el sultán Mulay Suleiman, había recomendado a Simpson el establecimiento de un consulado porque creía que proporcionaría una mayor protección a los barcos estadounidenses. En 1821, el líder marroquí regaló a Estados Unidos uno de los edificios más bellos de Tánger para su representante consular. Este edificio sirvió como sede del principal representante de los Estados Unidos en Marruecos hasta 1956 y es la propiedad más antigua de los Estados Unidos en el extranjero.

Es preciso apuntar en este punto que Mohamed Ben Abdellah es el más notable de los sultanes marroquíes. Ningún otro monarca marroquí había traído tanto progreso como él. La cultura del sultán tiene su origen en la educación que corrió a cargo de su abuela, la mauritana Jnaza ment Chej Bakar Al Maghfari, originaria de la región de Lebrakna, hija de un jeque mauritano de gran sabiduría. Jnaza dominaba la poesía, la teología islámica y la literatura árabe.

No es casual pues que la maquinaria de propaganda marroquí se haya remontado al período del reinado del talentoso sultán para fijar el amarre del vínculo con Estados Unidos.

No obstante, hay que recordar que la decisión del sultán no tenía ningún ánimo político. No había ningún tipo de contacto entre el sultán y los Estados americanos en guerra contra la metrópoli británica. Dicha decisión es el resultado de una situación interna política, social y económica bastante crítica.
De hecho, los norteamericanos no tuvieron conocimiento del detalle hasta muchos años después.

CONCLUSIÓN

En definitiva, la inconsistencia del argumento empleado por Trump, en su declaración de 4 de diciembre de 2020, reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, es directamente proporcional a la ilegalidad internacional de la propia declaración.

Aún en el supuesto poco verosímil de considerar aquella declaración del sultán de 20 de diciembre de 1777, relativa al acceso de los barcos estadounidenses, como un reconocimiento de Estados Unidos. El dato cierto es que fue una declaración UNILATERAL que NO tuvo ningún efecto ni jurídico ni político.
Desde tres siglos antes, en 1480 ya se habían iniciado la práctica de enviar embajadores a los demás países. Y se había acumulado un gran número de usos y prácticas que dotaban de gran formalismo y solemnidad a ciertos actos del Derecho Internacional. De modo que dar cobijo a cierta propaganda marroquí que afirma que aquella declaración, vista desde el prisma del Derecho marroquí, equivale a un reconocimiento de Estado, es abrir la puerta del Derecho internacional a prácticas más propias del esoterismo.

En cualquier caso, puestos a buscar fecha para ese reconocimiento, el acuerdo firmado en Marrakech el 6 de julio de 1786, ratificado por el Congreso el 18 de julio de 1787, marcó el comienzo real de relaciones diplomáticas entre los dos países y puede tomarse como tal acto por el que Estados Unidos y Marruecos se reconocen como dos Estados. Y es muy de destacar que el artículo 101 de dicho tratado establece que la protección que el sultán puede ofrecer a los barcos estadounidenses no traspasa las costas de Ued Nun (paralelo 29o N).

En cambio, las declaraciones formales, con sus respectivos Acuerdos de Amistad, con Francia, Holanda, Reino Unido e, incluso, España y Portugal, si tuvieron efectos jurídicos y políticos.

Finalmente, la fotografía que aparece al principio de este texto fue tomada en un foro exclusivo de jefes de Estado o de Gobierno, que asistían a la despedida de una figura política y humana de trascendencia mundial. Y si el anuncio unilateral, que no llegó a los oídos estadounidenses, relativo al permiso de atraque de ciertos barcos, es considerado como reconocimiento de un Estado, qué puede significar entonces, ese apretón de manos entre dos jefes de Estado, acompañado de una alegre sonrisa?

………
1 Art. 10 del tratado de Amistad y Comercio USA Marruecos:
“If any Vessel of either of the Parties shall have an engagement with a Vessel belonging to any of the Christian Powers within gunshot of the Forts of the other, the Vessel so engaged shall be defended and protected as much as possible untill she is in safety; And if any American Vessel shall be cast on shore on the Coast of Wad Noon or any coast thereabout, the People belonging to her shall be protected, and assisted untill by the help of God, they shall be sent to their Country”.
https://avalon.law.yale.edu/18th_century/bar1786t.asp#b1

17 de enero de 2021

Resumen
El primer país del mundo que reconoce a Estados Unidos de América
Título
El primer país del mundo que reconoce a Estados Unidos de América
Descripción
En infinidad de veces hemos leído y oído que el primer país del mundo en reconocer a Estados Unidos de América es Marruecos. Esta afirmación, incluso, ha sido utilizada como argumento para fundamentar determinadas decisiones políticas de gran trascendencia política y jurídica. ¿En qué se basa esta afirmación? ¿Hasta qué punto es cierta esta afirmación?¿Exactamente qué es lo que ocurrió?
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Publicado por
saharaoccidental.es
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