La guerra de las arenas

La guerra de las arenas

El origen de las disputas entre Marruecos y Argelia es debido principalmente a la controversia sobre la soberanía de sus fronteras. Problema que tiene sus raíces en el periodo colonial. La competencia por el control de la influencia geopolítica en el Norte de África entre Marruecos y Argelia ha existido desde que ambos países lograron su independencia, y se intensificó por el proceso de descolonización del Sáhara Occidental.

La “Guerra de las Arenas” en 1963 fue la primera crisis severa que mostró esta tensión bilateral, causada fundamentalmente, por la falta de definición de la frontera terrestre entre ambos países. Este enfrentamiento regional llamó la atención de las potencias occidentales cuando Cuba y Egipto apoyaron militarmente al ejército argelino, lo que amenazó con internacionalizar el conflicto y provocar la intervención de Estados Unidos y la URSS .

Límites fronterizos entre Argelia y Marruecos: contexto histórico

Cuando Marruecos obtuvo su independencia en 1956, la frontera con Argelia que su Gobierno reconocía basada en un tratado internacional de 1845, sólo abarcaba una parte de la misma. El resto de dicha frontera presentaba una significativa falta de claridad que afectaba a la mayoría de los límites marroquíes. Esto se debió a que durante la colonización de Argelia, las autoridades francesas fueron ampliando en varias etapas y de forma paulatina su control hacia el suroeste. Tras la batalla de Isly en 1844, los franceses impusieron su dominio militar sobre Marruecos, lo que llevó a la firma de la Convención de Lalla Marnia en 1845 para delimitar la frontera entre ambos territorios. Marruecos acepta hoy en día este tramo de frontera que se refleja en sus mapas.

A partir de 1845, la ocupación francesa se fue expandiendo desde Argelia hacia el territorio del Sáhara en dirección oeste-suroeste, de manera que fue avanzando gradualmente hacia esa región. El territorio ocupado estaba habitado por tribus nómadas y seminómadas, así como por comunidades sedentarias en oasis como Figuig. La Convención de Lalla Marnia dividió la jurisdicción del territorio entre autoridades marroquíes y francesas en dicha región.

Entre 1900 y 1901, los franceses completaron la ocupación de Gurara, Tuat y Tidikelt y el sultán Mulay Hassan fortaleció el control en Figuig y el Tafilalt, mientras negociaba con Francia la delimitación hacía el sur, la hamada del Guir, que la Convención de 1845 había ignorado. El resultado fue el protocolo franco- marroquí de 20 de julio de 1901.

Ningún acuerdo franco-marroquí se refirió al trazado desde de la hamada del Guir al Sáhara español.
El protocolo inicial entre Francia y Marruecos permitía establecer puestos militares y de aduanas en la zona entre los ríos Guir y Zusfana, así como, la ocupación francesa del Tuat. Sin embargo, la población local no aceptó bien este acuerdo, lo que llevó a la necesidad de nuevas negociaciones. Finalmente, la línea Varnier, diseñada por Francia en 1912, delimitó la zona entre Teniet Sassi y Figuig, sin consultar a Marruecos. En 1938, el coronel Trinquet propuso un trazado para definir los límites de la hamada del río Draa, que comenzaba en Tarfaya y seguía hasta encontrarse con la línea Varnier.

La postura oficial de Francia no reconocía la línea Trinquet, lo que generó discrepancias dentro de la propia administración francesa y, evidentemente, los mapas oficiales de Argelia y Marruecos a menudo eran contradictorios lo que complicaría aún más la situación y aumentaría las tensiones entre las partes.

Integridad territorial tras la independencia: el objetivo

En el siglo XX, Marruecos estuvo dividido entre España y Francia, lo que complicó su proceso de descolonización. Tras obtener la independencia en 1956, el partido nacionalista Istiqlal promovió la idea del “Gran Marruecos“, que incluía territorios considerados como expoliados por el colonialismo europeo y que debían ser recuperados.

Este Gran Marruecos , pretendía abarcar en su “imaginario”, territorios entonces bajo control español (Ifni, Tarfaya, Ceuta, Melilla, Peñones y el Sáhara español), parte de Argelia (las zonas de Tuat y Tinduf que habían sido ocupadas por los franceses entre 1925 y 1934, siendo Tinduf gobernado por la administración francesa del Protectorado hasta 1952), Mauritania y Malí. El líder del Istiqlal, Allal el-Fasi, presentó esta idea en 1956 en El Cairo, con la intención de recuperar estos territorios y conformar la extensión definitiva del país.

El discurso reivindicativo del Istiqlal, que buscaba movilizar al partido y rivalizaba con la Monarquía por el poder, causó problemas en las relaciones exteriores de Marruecos al enemistarse con Argelia y Mauritania, llegando incluso a oponerse a que Mauritania ingresara como miembro de Naciones Unidas, y complicó sus relaciones con España y Francia. A pesar de esto, la Monarquía y la clase política marroquí adoptaron parte de este discurso como recurso legitimador para consolidar sus posiciones en la escena política del Marruecos independiente.

La guerra civil de Argelia y “la línea operativa”

Por otra parte, la situación en la frontera oriental de Marruecos se vio afectada por la guerra en Argelia (1954-1962), ya que esta zona se consideraba de una gran importancia estratégica en la lucha por la independencia argelina. Los argelinos utilizaban las zonas fronterizas con Marruecos y Túnez con fines logísticos, lo que provocó acciones militares francesas contra ellos, e incluso enfrentamientos con fuerzas marroquíes.

En 1960, Francia trazó una “línea operativa” entre Marruecos y Argelia, alterando nuevamente los límites. Marruecos no reconocía esta línea y consideraba el territorio al sur del río Draa como propio, mientras que Argelia defendía heredar las fronteras coloniales. El avance de tropas marroquíes al sur de la línea fue visto como una invasión por Argelia.

Durante la guerra de la independencia argelina, el país sufrió graves daños en su infraestructura y economía y una vez conseguida dicha independencia, Argelia, se encontraba en un proceso de reconstrucción y consolidación de su nuevo Gobierno, y el control del territorio era frágil. En este contexto, no se descarta el hecho de que Marruecos, podría haber querido aprovecharse de esa “supuesta” debilidad argelina para fortalecer su posición y su influencia política en la región, ampliar su territorio, y establecer alianzas con otros países africanos, además de poder acceder a los recursos naturales de Argelia (petróleo, gas, etc.) y beneficiarse económicamente.

Las tensiones fronterizas entre Argelia y Marruecos se intensificaron causando incidentes especialmente graves en Tinduf. Hubo expulsiones de poblaciones, presencia militar reforzada, cierres parciales de las fronteras y finalmente combates.

Ambos países, se enfrentaron también a dificultades internas, lo que llevó a Hassan II a intentar “recuperar” territorios considerados marroquíes pero controlados por Argelia o España. Es posible que Hassan II, hubiese buscado desviar la atención de los problemas internos y a su vez consolidar su legitimidad como líder frente a los desafíos políticos y sociales a los que se enfrentaba su propio país, utilizando un problema exterior como estrategia para unir al pueblo marroquí en torno a un objetivo común y con esto distraer de dichas tensiones internas.

Sus iniciativas diplomáticas no tuvieron éxito y finalmente la Guerra de las Arenas estalló en otoño de 1963.

La Guerra de las Arenas (en árabe: حرب الرمال, en francés: Guerre des Sables) fue un conflicto entre Argelia y Marruecos que se inició en octubre de 1963 debido al deseo del Gobierno marroquí de anexionar los territorios de las provincias de Tinduf y Béchar que Francia había anexionado a la “Argelia francesa” décadas atrás.

Además de la ausencia de una demarcación precisa en la frontera argelina-marroquí, hubo otros dos factores para que la guerra estallara: el descubrimiento de importantes yacimientos de recursos minerales en el área disputada y como ya hemos visto, el irredentismo marroquí basado en la ideología de la creación del “Gran Marruecos”, alimentado por Allal al-Fasi y el partido Istiqlal.

Los yacimientos de recursos minerales, como el fosfato y el petrolero, eran de gran importancia económica y estratégica para ambas naciones, lo que aumentó las tensiones y la disputa por el control de la región. En particular, el fosfato, que era y es una de las principales riquezas del territorio del Sáhara Occidental. Fueron descubiertos en 1947 por Manuel Alia Medina, siendo especialmente famosos e importantes los yacimientos de Bucraa, ciudad en la región de Saguia El Hamra, situada al norte del Sáhara Occidental.

Estalla la guerra: resumen cronológico

Las tensiones entre Marruecos y Argelia iban en aumento gradualmente, con ambas partes mostrando una firme determinación de no retroceder. Desde 1962, Tinduf estaba siendo el escenario de los incidentes. Ambos países fueron aumentando su presencia militar en la frontera y las escaramuzas se intensificaron con el tiempo, transformándose en un verdadero enfrentamiento con intensos combates alrededor del oasis de Tinduf y Figuig.

El ejército argelino, formó filas de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (FNL) (ALN, por sus siglas en francés de Armée de Libération Nationale), todavía orientada hacia la guerra asimétrica, y con poco material pesado. Estaban listos para la batalla y contaba con decenas de miles de veteranos experimentados. Contaba, además, con el fortalecimiento de las fuerzas armadas que había sido una prioridad para el ejército dominado por el Gobierno después de la guerra.

Los aliados de Argelia fueron la Unión Soviética, Cuba y Egipto. Marruecos, recibió ayuda de Francia y EE. UU.

La intervención de Cuba en el conflicto entre Argelia y Marruecos, preocupó a las cancillerías occidentales debido al riesgo de internacionalización y agravamiento del conflicto en el marco de la Guerra Fría. Cuba apoyó al FLN argelino con armamento, médicos y otras formas de cooperación. Como consecuencia, Marruecos reaccionó rompiendo relaciones diplomáticas con Cuba y llamando a consultas a sus embajadores en Siria y en la RAU (Egipto).

En la primera fase de la guerra, el control de los puestos fronterizos de Hassi Beida y Tinduf fue un punto clave de conflicto. La relación entre ambos países se deterioró gravemente en septiembre debido a diversos sucesos. Ben Bella, presidente de Argelia, se enfrentaría a una insurrección en Cabilia liderada por el Frente de las Fuerzas Socialistas (FFS) de Husein Ait Ahmed, lo que puso en peligro su posición y acusó a Hassan II, rey de Marruecos, de apoyar a los rebeldes con tropas en la frontera, aunque el Gobierno marroquí negaría estas acusaciones. La prensa de Marruecos señalaría al presidente argelino como responsable de respaldar el presunto plan de conspiración de julio de 1963, que tuvo como resultado la detención de varios miembros de la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP) y, a su vez, los medios de comunicación argelinos criticaron al régimen monárquico.

A principios de octubre, Argelia y Marruecos aumentaron su presencia militar en la frontera. Ben Bella, solicitó una cláusula constitucional que le otorgaría poderes absolutos por una emergencia nacional. Ante esto, los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países se reunieron en Uchda el 5 de octubre junto con sus embajadores y representantes especiales, acordando poner fin a las campañas hostiles en la prensa, permitir a las comunidades fronterizas llevar una vida normal y evitar acciones que empeorasen la situación. Además, concertaron llevar a cabo una nueva reunión en Tremecén el 10 de octubre para proseguir con las conversaciones.

El 7 de octubre, el ministro de Defensa argelino anunció que Marruecos había aceptado retirarse de la frontera, permitiendo que Ben Bella pudiera concentrar sus fuerzas en reprimir la rebelión de Cabilia. Sin embargo, al día siguiente, Argelia denunció un incidente fronterizo provocado por los marroquíes en la zona de Colomb-Béchar. Esto llevó a una serie de idas y venidas entre Rabat y Argel de emisarios oficiales para intentar resolver la situación. El 14 de octubre, Argelia denunció una invasión por parte de fuerzas marroquíes en su territorio, mientras que Marruecos afirmaba que se trataba de la recuperación de puestos en su propio territorio.

El enfrentamiento entre Marruecos y Argelia en la ciudad de Ich se intensificó el 18 de octubre, desviando la atención de la zona de Tinduf y Hassi Beida, alcanzando su punto crítico el 20 de octubre, cuando la Liga Árabe y Gamal Abdel Nasser, intentaron mediar en la situación. Ese mismo día, Marruecos capturó un helicóptero argelino con oficiales, incluido el futuro presidente, Hosni Mubarak. La intervención de la RAU fue interpretada por Marruecos como un intento de derrocar al monarca alauí, lo cual agravaría aún más la tensión entre ambas naciones. Los principales combates tuvieron lugar en los pueblos de Figuig y M Hamid, centrándose en las wilayas de Béchar y Tinduf.
El 23 de octubre, soldados marroquíes atacaron el puesto de Hassi-Taghucht y unidades argelinas intentaron cercar el puesto de Usada, pero ambos ataques fueron rechazados. El ejército argelino lanzó un último contraataque contra Hassi Beida con material pesado en el que sufrió importantes bajas, retirándose del campo de batalla.

El 27 de octubre cesaron las hostilidades.

El conflicto en el ámbito internacional

Tras el estallido de la “Guerra de las Arenas”, surgieron varias iniciativas de mediación con el objetivo de lograr un alto el fuego, principalmente mediante reuniones de jefes de Estado y líderes regionales. Sin embargo, propuestas como las de la Liga Árabe, Túnez y Libia fueron descartadas debido a que una de las partes en conflicto, Marruecos o Argelia, las consideraba parciales, por lo que dichas iniciativas no lograron consolidarse.

En este contexto, la Liga Árabe se movilizó rápidamente para adoptar una resolución llamando al alto el fuego e instando a ambas partes a detener las hostilidades y a retirarse a posiciones anteriores a su inicio, estableciendo una comisión de mediación compuesta por Túnez, Líbano, Libia, la República Árabe Unida (RAU), el entonces presidente de la organización y el secretario general de la Liga Árabe. El presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, también intervino directamente enviando una carta a Hassan II instándolo a detener el conflicto.

Haile Selassie, emperador de Etiopía y fundador de la OUA, trabajó arduamente para lograr un arreglo pacífico entre las partes. Sin embargo, las posiciones enfrentadas de marroquíes y argelinos, obstaculizaron sus esfuerzos de mediación. Los marroquíes exigían que Argelia reconociera el problema fronterizo y negociara, mientras que los argelinos, rechazaban esto argumentando la defensa del “statu quo” en materia de fronteras según la Carta de la OUA. Argelia exigía la retirada de Marruecos de un territorio que consideraba propio como condición para un alto el fuego.

Por otra parte, el presidente tunecino, Habib Burguiba, insistía en proponer la mediación entre los Estados magrebíes a través de la celebración de una conferencia de ministros de Asuntos Exteriores y una cumbre entre los tres jefes de Estado en Bizerta. A pesar de que Marruecos estaba dispuesto a participar en estas reuniones, los argelinos lo rechazaron. Argelia consideraba a Túnez como parte interesada en el conflicto, ya que al igual que Marruecos reclamaba la soberanía de algunos territorios del Sáhara controlados por Argelia. Finalmente, Túnez propuso renunciar a su reclamación si se llegaba a un acuerdo para explotar conjuntamente los recursos del Sáhara.

En cuanto a Naciones Unidas, U-Thant, su Secretario General, rechazó la idea de intervenir y de enviar tropas a la región debido al temor de que el conflicto se internacionalizase y pusiese en peligro la neutralidad de la organización en un contexto tan volátil en África. Estados Unidos respaldó esta postura, ya que prefería evitar llevar la cuestión fronteriza a la ONU y verse involucrado en una guerra en el Magreb que podría intensificar la Guerra Fría. Por su parte, Francia también se abstuvo de intervenir para no comprometer sus intereses comerciales en Argelia y Marruecos.

La postura de Marruecos y España fue diferente, ya que consideraban necesaria la intervención de la ONU. A pesar de ello, no se atrevieron a solicitarlo oficialmente sin el respaldo de los países occidentales influyentes en el Consejo de Seguridad.

Respecto a España y sus relaciones con Marruecos, a los pocos días del comienzo de las hostilidades y a raíz del empeoramiento de la situación en la frontera, Hassan II pidió ayuda militar al Gobierno español, este, a pesar de las presiones del monarca alauí, reafirmó su compromiso de coordinar acciones con otros países occidentales, especialmente Francia y Estados Unidos, con el objetivo de que Argelia y Marruecos negociasen un arreglo pacífico. Paralelamente, la dictadura del Gobierno de España comenzaría a mostrar su inquietud por la expansión de regímenes e ideologías revolucionarias de la órbita socialista y la consiguiente posibilidad, según su criterio, de provocar desorden en el norte de África.

La Organización para la Unidad Africana (OUA) favoreció un alto el fuego promoviendo una conferencia de paz que se celebraría el día 30 de octubre en Bamako, la capital de Mali, para finalizar la guerra y restaurar la situación anterior al conflicto. Esto sucedía justo en un momento en el que las tropas argelinas y marroquíes estaban a punto de enfrentarse en las colinas de Hassi Beida.

El 20 de febrero de 1964, bajo control de la OUA, Malí y Etiopía se firmó el Tratado de Paz entre Argelia y Marruecos en Bamako, poniendo fin a la guerra.

La resolución del conflicto fronterizo tuvo lugar en la convención celebrada en Rabat en 1972, la cual fue ratificada por Argelia unos años más tarde. Sin embargo, Marruecos no ratificó el acuerdo hasta 1992.

Fuentes:

  • La frontera terrestre argelino-marroquí. (Ana Torres García – 2013).
  • Historia de las relaciones exteriores del Marruecos independiente. La Guerra de las Arenas (1963) y la diplomacia occidental. (Tesis Ana Torres García – 2010).
  • Wikipedia
  • El origen del enfrentamiento entre Marruecos y Argelia (El Debate – 2021).
  • 60 años de la desconocida guerra de las Arenas entre Marruecos y Argelia. (El Debate – 2023).
  • La Guerra de las Arenas, origen de la extrema rivalidad entre Marruecos y Argelia. (Pax Augusta).
  • La Guerra de las Arenas. Cuando Marruecos quiso invadir Argelia. (Otralectura).
  • Periodico ABC (1963).

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Marruecos, podría haber querido aprovecharse de esa “supuesta” debilidad argelina para fortalecer su posición y su influencia política en la región, ampliar su territorio, y establecer alianzas con otros países africanos, además de poder acceder a los recursos naturales de Argelia (petróleo, gas, etc.) y beneficiarse económicamente.
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